intentar buscar un pretexto exógeno para tener un discurso racista no se corresponde con la realidad”

Miro alrededor y solo veo odio. Lo que podría ser una oportunidad histórica para aprender todos como especie, se está convirtiendo en la expresión de algunas de nuestras emociones primarias a través de un mal compañero de viaje: el odio. En una crisis sanitaria donde reina la incertidumbre ante lo desconocido, se origina un caldo de cultivo en el que es muy fácil caer en la intolerancia y el negacionismo ante hechos que están relacionados con la pandemia pero también con otros que no lo están.

En la misma semana del Memorial Day en EEUU, se ha producido el fallecimiento de George Floyd,el arresto del reportero de la CNN Omar Jiménez, así como los últimos reportes de la incidencia de la COVID-19 por razas y etnias. Todos estos sucesos demuestran que la segregación racial sigue presente en el país. Las comunidades minoritarias (negra, latina/hispana, grupos indígenas, …) siguen experimentando niveles de desigualdad con las que tienen que enfrentarse a situaciones de discriminación, que van desde el abuso policial, pasando por el trato discriminatorio de instituciones, así como la lucha desigual ante una enfermedad tan grave como el coronavirus. No querer ver esta segregación racial es intentar tapar el sol con un dedo.

El 27 de mayo, el prestigioso APM Research Lab publicaba su última actualización del estudio de fallecimientos de COVID-19 por raza y/o etnia en los EEUU1 (el estudio recoge datos de 40 estados y Washington D.C., a falta de los datos de los 10 restantes). En el mismo, se observan algunas conclusiones que ponen de manifiesto los efectos de la desigualdad que sufren las razas y/o etnias (la categoría hispana puede contener diversas razas), que no entran dentro de la categoría “white/non hispanic”:

  • La tasa de mortalidad de personas negras es más del doble en comparación a la categoría blanca (2,4) y latina o asiática (2,2).
  • En cuanto a las muertes agregadas, una persona negra fallece cada 1.850, una latina cada 4.000, una asiática cada 4.200 y una blanca cada 4.400.
  • Dicho de otra forma, casi 55 personas negras (54,6) mueren cada 100.000 habitantes en comparación a las casi 23 (22,7) personas blancas.
  • En cuanto a los datos de la categoría “otros” (incluye a los nativos de cada estado en particular como pueden ser amerindios, nativos de Alaska, nativos hawaianos, nativos de otras islas del Pacífico, etc), el estudio presenta dificultades para recoger las estadísticas. Sin embargo, debido al reporte de los datos de Nuevo México y Arizona, se observa que la tasa de mortalidad de esta categoría es de 8 y 5 veces respectivamente en comparación a la tasa de los blancos en estos dos estados.
  • El estudio refleja un dato aún más inquietante, si el virus hubiera tenido el mismo impacto en todas las razas y/o etnias hasta la fecha del último reporte, estarían todavía vivas 13.000 personas negras, 1.300 latinas y 300 asiáticas.
  • El porcentaje de fallecidos negros en comparación al porcentaje de dicha raza en la población total, está sobrerrepresentado en 28 de las 41 jurisdicciones recogidas (40 estados y el distrito federal).

Para poder entender el significado de estas cifras, hay que tener en cuenta las desigualdades presentes por razas y/o etnias como la pobreza, la media de ingresos por núcleo familiar, porcentaje de gente con seguro médico o presencia de patologías previas, por poner algunos ejemplos:

  • Según la oficina del censo de EEUU2 (a la espera de las estadísticas que aún se están recogiendo del 2020) en el año 2018, el porcentaje de ratio de pobreza en la categorías negra e hispana es del 20,8 y el 17,6 respectivamente, en comparación al 10,1 de la blanca.
  • El gráfico de la evolución de la media de ingresos por casa desde 1967 al 20183, muestra el índice negros e hispanos siempre por debajo de los blancos.
  • Es especialmente sensible como a año 2018 la media de ingresos4 de las categorías negra ($41.361 al año) e hispana ($51.450) es significativamente inferior, no sólo a la raza blanca no hispana ($70.642), sino también a la media total del país que es de $63.179 al año.
  • Esta tremenda desigualdad económica está altamente correlacionada con la capacidad de poder de adquisición de un seguro médico. Todas las razas/etnias minoritarias (negra, hispana y las dos categorías de nativos americanos AIAN y NHOPI) superan en porcentaje de personas no aseguradas de 0 a 64 años a la categoría blanca (excepto los asiáticos), según un estudio presentado por la Henry J. Kaiser Family Foundation5.
  • En el mismo estudio de dicha fundación, los niveles de condiciones de salud específicas (como asma, diabetes, SIDA o VIH, entre otras) así como reportes de problemas financieros son superiores en las categorías negra e hispana en relación a la raza blanca.

Todos estos estudios sobre el impacto de la COVID-19 por razas han arrojado visibilidad al problema de la segregación racial en EEUU. Sin embargo, ciertos sectores de la población no quieren verlo y el discurso de odio sigue presente. Tanto es así, que ni el fallecimiento de George Floyd, ni el arresto del reportero de la CNN; han concienciado a los sectores más negacionistas. El foco se está centrado en los disturbios de las protestas (que daría para otro análisis sobre cuál es el camino de la lucha por los derechos civiles), y se está minimizando el auténtico problema que es el racismo.

En un trimestre donde han coincidido en el catálogo de Netflix las series documentales de “When they see us” y “The last dance”, la cara amable del sueño americano se ha impuesto en el foco de la repercusión mediática. Es obvio que competir contra un gigante icónico como Michael Jordan es dificilísimo, pero así como es importante su mensaje de superación y esfuerzo; también lo es el ejercicio de memoria sobre el abuso de poder sobre los afroamericanos y el resto de minorías raciales. Los sucesos de esta última semana reflejan que sigue produciéndose tal abuso. Continúa existiendo esa parte de la historia contemporánea americana que nadie quiere atajar de raíz.

Los estudios de los efectos de la pandemia, las muertes de George Floyd y de Ahmaud Arbery, los índices de pobreza y desigualdad que siguen perpetuando la segregación racial, el arresto de Omar Jiménez, las tasas de desempleo que se ceban especialmente con los mismos grupos , etc; nada parece resolver el racismo. El personaje del profesor Sweeney en American History X (1998) intentaba darnos una pista: “No encontraba respuestas porque hacía las preguntas equivocadas”. El camino de la intolerancia, el racismo o la xenofobia no conduce a la mejora de la calidad de vida de alguien, solo a seguir alimentando el odio hacia lo diferente. Un odio que lo único que hace es consumir a uno mismo por dentro.¿Algo de los que has hecho ha mejorado tu vida?” preguntaría Sweeney a cualquiera que hoy en día culpa de todos los males estadounidenses a las minorías raciales. La respuesta es un ‘no’ rotundo. Está claro que la intolerancia lo único para lo que sirve es para cegar el criterio de las personas ante hechos contrastados. Si alguien no quiere comprender que si eres de una raza u otra conlleva un resultado distinto en situaciones iguales es que no quiere ver la realidad.

Han pasado veintidós años del estreno de American History X y el odio sigue presente. La reflexión de Danny Vinyard sigue estando de rabiosa actualidad: “mi conclusión es que el odio es un lastre. La vida es demasiado corta para estar siempre cabreado. No merece la pena”. Desgraciadamente no tengo las respuestas a todas las preguntas que deberíamos formularnos para erradicar el racismo, pero sí sé que es un problema endémico de la humanidad y que intentar buscar un pretexto exógeno (razones económicas, sociales, culturales o religiosas) para tener un discurso racista no se corresponde con la realidad. No es muy difícil entender que la igualdad no está reñida con la diversidad. La vida es mucho más sencilla, y es el propio ser humano el que se empeña en complicarla.

Bibliografía:

  1. https://www.apmresearchlab.org/covid/deaths-by-race
  2. https://www.census.gov/content/dam/Census/library/visualizations/2019/demo/p60-266/Figure8.pdf
  3. https://www.census.gov/content/dam/Census/library/visualizations/2019/demo/p60-266/figure2.pdf
  4. https://www.census.gov/content/dam/Census/library/visualizations/2019/demo/p60-266/figure1.pdf
  5. https://www.kff.org/disparities-policy/issue-brief/communities-of-color-at-higher-risk-for-health-and-economic-challenges-due-to-covid-19/