Las últimas encuestas han mostrado el notable ascenso de Ciudadanos. A ello se le suma el hecho de que tienen 32 congresistas y de que ya habían logrado 40 diputados en los comicios del 20-D.

El concepto de centro es uno de los más empleados en la política y uno de los más confusos. Engloba a ideologías equidistantes entre el igualitarismo máximo (anarcosocialismo o comunismo de Estado) y la extrema derecha (tradicionalismo, paleoconservadurismo o neoconservadurismo). Así, la democracia cristiana (la desaparecida UDC), el socioliberalismo (UPyD, Ciudadanos) o una mezcla de ambas se pueden encuadrar en este grupo (PNV o la también extinguida UCD).

España posee los condicionantes socioelectorales para el éxito de una formación centrista, ya que la mayoría de estudios muestran que tanto la media como la moda estadística reflejan posicionamientos entre el 4/10 y el 6/10 en la escala izquierda-derecha.

Sin embargo, las partidos políticos centristas tuvieron más fracasos que éxitos electorales. En este sentido, Adolfo Suárez (1976-81) y Leopoldo Calvo-Sotelo (1981-82) –ambos, de UCD (el primer año de Suárez fue predemocrático)- fueron los únicos presidentes del gobierno pertenecientes a esa dimensión del espectro político que llegaron a pisar la Moncloa. A nivel estatal entre 1982 y 1993 el centrismo estuvo representado a nivel parlamentario por los restos de UCD (1982-86) y por el liberal-social CDS (1982-93). Tras una travesía del desierto de catorce años, el centro político volvió a encontrar, primero en UPyD (2007-15) y luego en Ciudadanos (2015-), a sus estandartes parlamentarios.

Si indagamos en las causas por las cuales no hubo ningún partido fuerte de centro entre 1982 y 2015 en España, en primer lugar, encontramos las constantes disputas internas de UCD, más el desgaste de la acción de gobierno, que, junto a la consolidación de PSOE y de AP, que acabaron por destruir políticamente a este partido. Pero más allá de estos aspectos específicos de un contexto concreto, tenemos que considerar también el hecho de que las políticas públicas de PSOE y PP (herederos de AP) han pivotado en torno al centro político. A ello hay que sumar el hecho de que la acción parlamentaria y de gobierno en los distintos niveles territoriales les ha permitido: la autoatribución de los logros sociales, la implantación social, así como el protagonismo mediático. A ello debemos sumar dos factores no menos relevantes: el primero, la existencia de un sistema electoral semiproporcional, que establece la provincia como circunscripción electoral. Este último aspecto perjudica considerablemente a las candidaturas minoritarias de ámbito estatal. El segundo factor está relacionado con la evolución histórico-política de España. Así, la defunción de UCD coincide con el proceso de consolidación democrática. En otras palabras, el centrismo cumplió un papel de conciliador en un momento decisivo en la historia de nuestro país; y cuando la democracia se afianzó, el centrismo se hizo más prescindible para los electores.

Todas estas causas han actuado en contra de los intereses electorales de las organizaciones centristas. En contraposición, en la actualidad existen una serie de variables que favorecen a la centrista Ciudadanos. En todo caso, y como veremos, su éxito socioelectoral no se debe solamente al hecho de estar en una posición equidistante en el espectro político izquierda-derecha.

De esta forma, y aparte del gran apoyo mediático y del aprovechamiento de la circunstancia de que la mayoría de españoles se sitúan de media muy cerca del 5/10 en la esfera ideológica, existen otros condicionantes que favorecen el ascenso de la formación naranja. Así, tenemos que tener en cuenta el claro posicionamiento antinacionalista periférico de los de Rivera (recordemos que la mayoría de españoles apoya la aplicación del artículo 155 en Cataluña). En tercer lugar, los tiempos políticos han cambiado y el único eje de medición es el derecha/izquierda. Existen también otros ejes como el de cleptocracia/transparencia, y en este sentido C´s, regeneracionista moderada (debemos decir, no obstante, que el Tribunal de Cuentas no avaló en 2017 las finanzas de este partido), ha sabido aprovechar la situación de descrédito general de la política. Y por último el programa de Ciudadanos se inclina ligeramente al centro-derecha, lo cual ha dado lugar a un gran caudal de votos procedente del PP, sin descuidar el granero socialista.

En conclusión, la organización naranja está en claro crecimiento electoral, pero aún faltan dos años para las elecciones generales de 2020 y tanto PSOE como PP siguen siendo dos formaciones muy sólidas que cuentan con dos importantes bazas que C´s no posee: un gran número de militantes y una notable implantación institucional en la esfera autonómica y local.