Hablaba mi compañero Adrián Rosales, en su artículo “¿Es Galicia menos nacionalista?”, que el gran perjudicado en las pasadas elecciones generales fue el BNG, y hablaba de fracaso “nacionalista”. Se podrían dedicar muchas horas a discutir sobre el tema y que provocó ese fracaso, que son muchos, y la gente aunque no lo parezca, con el tiempo se acaba dando cuenta. Pero lo que está claro es que hay ciertos partidos con ideas paralelas, salvando las distancias, que han ayudado a dar la puntilla a estos "viejos" partidos.

Hablaba mi compañero Adrián Rosales, en su artículo “¿Es Galicia menos nacionalista?”, que el gran perjudicado en las pasadas elecciones generales fue el BNG, y hablaba de fracaso “nacionalista”.  Se podrían dedicar muchas horas a discutir sobre el tema y que provocó ese fracaso, que son muchos, y la gente aunque no lo parezca, con el tiempo se acaba dando cuenta. Pero lo que está claro es que hay ciertos partidos con ideas paralelas, salvando las distancias, que han ayudado a dar la puntilla a estos «viejos» partidos.

Pero bueno, una vez conseguido el objetivo de competir contra la “vieja” política (dudoso objetivo, ya que el PP sigue donde sigue), estamos viendo como últimamente, la «nueva politica» sigue cometiendo los mismos fallos de la «vieja». Y si, especialmente en Galicia.

En primer lugar, me gustaría hablar del espectáculo que está ofreciendo Podemos – Galicia causado por una lucha interna de intereses. Y es que el problema que tienen encima de la mesa con el señor Breogán Riobóo no es moco de pavo. Una persona sin experiencia, que ha ido de partido en partido intentando asomar la cabeza con escaso éxito, con una muy dudosa capacidad de liderazgo y que llegó tras una sospechosa votación (acusaciones de fraude en Ferrol), a hacerse secretario general de Podemos en Galicia.

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Bien, el pasado mes de enero, Riobóo destituyo a su antojo, actuando cual dictador al uso, a 8 miembros de su consejo, y a posteriori, otros tantos miembros de la cúpula presentaron su dimisión. Sólo le faltó cortarles la cabeza.

Destituciones basadas en intereses y una nula capacidad de gestión de Riobóo como líder del partido, y tras ver como otros asumían más protagonismo, y sumaban más minutos en la televisión, por encima de su persona. Las probables aspiraciones fallidas de Riobóo por llegar a Madrid, provocaron una pataleta para ejecutar las destituciones en la cúpula.

Uno llega a preguntarse si después de semejante espectáculo bochornoso, una persona puede creer que aún tiene capacidad para seguir en el cargo. Es una pena que la cultura de la dimisión no se conozca en este país. Sabemos que la tasa de paro es alta, pero… todos sabemos lo que pasa cuando uno no hace bien su trabajo, ¿verdad?

En el caso de En Marea, vemos el mismo conflicto de intereses. No sabemos si sus diputados luchan más por asegurarse un futuro puesto en un hipotético gobierno PSOE + Podemos, que en luchar por los intereses generales de Galicia, y representando a la gente que los ha votado.

Vemos a En Comú Podem, haciendo justamente lo contrario que En Marea. Ni han llevado sus iniciativas a la negociación con el PSOE, y encima el senador de Podemos, Buitrón, se justificaba diciendo que «tampoco había propuestas en la mesa para Extremadura o Castilla-La Mancha

Quizá el problema sea que la sociedad está sustituyendo las ideologías por puro marketing. Americanización, que tanto daño está haciendo en Europa. Y quizá eso pueda explicar el fracaso del BNG en las pasadas elecciones. Podemos está de moda, y el populismo también. No importa la ideología. En Podemos cabe todo el mundo.

Por otro lado, vemos también que Podemos Galicia, está formado por gente que ha pasado por casi todos los partidos políticos, y que tras ver su incapacidad para ascender, vieron la oportunidad en este nuevo partido aprovechando para surfear la ola a la que se había subido el partido.

Y quizá eso demuestre también la incapacidad del partido, aparte de la carencia de ideologías. Falta de experiencia, falta de conocimientos, y falta de ideologías, sumado a candidatos y líderes que no saben lo que deben realizar para triunfar en política y luchan sólo por sus propios intereses, en lugar de representar a quienes les han votado, provocan que antes o después, aparezca el desastre.

Al final, esto será como la corrupción,  unos luchan por llevarse la mordida de la obra, otros luchan por llevarse la mordida del puesto de turno. Y como decía Groucho Marx: “Estos son mis principios, si no les gustan tengo otros”.