Que las relaciones clientelares perjudican a la democracia es algo más que evidente, pero lo que quizá no sea tan evidente es cómo estas relaciones influencian la relación entre políticos y periodistas y como se perjudica la cobertura de escándalos políticos, los cuales causan un daño enorme a la democracia.

El deber de los medios de comunicación es el de actuar como un monitor de la democracia, y son una de las principales herramientas para destapar escándalos e informar a los ciudadanos. Sin embargo, la cobertura de estos escándalos puede estar ampliamente influenciada por una relación tóxica y clientelar entre políticos y periodistas. Y por supuesto, esta cobertura también está influenciada por el sistema de medios en el que se encuentren.

El periodismo de investigación en España es algo relativamente reciente, y poco se sabe sobre la cobertura de escándalos políticos en España. Estamos hablando probablemente de un tema tabú para la gran mayoría de periodistas españoles, ya que la publicación de escándalos suele tener graves consecuencias para los propios periodistas por la gran influencia de diferentes factores en los medios donde trabajan, y los cuales pueden afectar a la continuidad del mismo. Basta con ver cómo, en 2014, el editor de “El Mundo” Pedro J. Ramírez, fue cesado automáticamente de su puesto tras la publicación de los famosos “papeles de Bárcenas”, o como el famoso programa “Caiga quién caiga” fue cancelado ‘sin motivo justificado’ en su época de máximo esplendor y cuando el gobierno de turno pasaba por sus horas más bajas.

👉¿Qué es el principio PMP?

Política-Medios-Política es una teoría desarrollada por Wolfsfeld en dos afirmaciones centrales. En primer lugar, como un ciclo donde la atmósfera política puede conducir a un cambio en la conducta de los medios, y que en consecuencia puede conducir nuevamente a cambios en la atmósfera política. En segundo lugar, se refiere al papel independiente que pueden desempeñar los medios de comunicación para transformar realidades políticas en noticias que puedan tener un impacto y causar una variación significativa en la atmósfera política.

Si bien es cierto que esta última función puede estar limitada debido a que los políticos utilizan a los medios para sus propósitos y poder llegar así a un público más amplio y generar impresiones positivas entre los ciudadanos. Aunque, debemos tener en cuenta de que los políticos tienen mayores posibilidades de obtener una repercusión mediática en los medios cuando reaccionan a algo que ya es noticia, por lo que… ¿Quiénes serían los primeros en generar el contenido?

Lo cierto es que España es un país donde la independencia y profesionalización son muy bajas, por lo que la clave sería conocer si son los políticos los que inician la cobertura mediática o bien, los periodistas españoles tienen la capacidad de transformar la realidad política, por ejemplo, descubriendo escándalos políticos.

Basándonos en el principio de Política-Medios-Políticos (PMP) de Wolfsfeld, en España no resulta claro quien tiene el control a la hora de cubrir escándalos políticos ni tampoco quién inicia la ola. Son unos cuantos los escándalos que han sido publicados por los medios españoles en los últimos años, sin embargo, se desconoce si la información publicada fue otorgada por políticos a los medios, con el único propósito de satisfacer intereses personales; o bien si realmente se publicó después de que los medios hiciesen una función efectiva de ‘watchdog’.

Lo que sí sabemos es que la habilidad para cubrir escándalos políticos puede verse reducida bajo ciertas condiciones. Por ejemplo, si los medios están integrados dentro del sistema Mediterráneo como proponen Hallin & Mancini en su modelo, existirá una amplia intervención estatal en los medios, una baja profesionalización y un elevado paralelismo político, además de influencias que lideran a tener una extremadamente baja independencia periodística, la cual afecta al principio PMP.

Por lo general, los medios informan sobre buenas y malas acciones, y los periodistas y editores siguen algunas rutinas periodísticas cuando cubren las noticias, como reglas sobre equidad, equilibrio e imparcialidad. Sin embargo, tenemos que considerar la influencia de los ‘stakeholders’, como pueden ser los propietarios, editores, políticos o los propios periodistas que influyen en las agendas partidistas. En España existe un lado oscuro cuando hablamos de escándalos políticos con algunos factores que considero que limitan las funciones periodísticas.

👉 ¿Y respecto a las relaciones clientelares?

El clientelismo está definido como “una forma de organización social y política, donde el acceso a los recursos públicos es controlado por poderosos ‘patrones’ y se entrega a clientes menos poderosos a cambio de deferencias y otras formas serviciales”.

En el caso del estado español, los gobiernos han tenido, y tienen, una gran influencia en el panorama mediático español. Un claro ejemplo es que durante la etapa socialista del PSOE entre 1982 y 1996, y durante la etapa del PP entre 1996 y 2004, los dos principales conglomerados de medios en España dominaron el sistema mediático, y apoyaron indiscriminadamente al gobierno de turno. Estos dos conglomerados han sido acusados de ocultar numerosos escándalos políticos durante esos años.

El control de los ‘patrones’ sobre la política editorial de los medios se manifiesta en expectativas de publicidad positiva para los propios ‘patrones’ y en expectativas de publicidad negativa para sus ‘oponentes’. En España, se puede observar que cuando esto no ocurre, existen consecuencias en forma de despidos o recortes de ayudas, subvenciones o inversiones.

Existe en nuestro país una fuerte tendencia de los intereses privados en buscar alianzas y seguir ambiciones políticas, y para ello no dudan en utilizar sus propios medios de comunicación con fines políticos. Mediante la instrumentalización de los medios de comunicación, los propietarios, políticos, y ‘sponsors’ pueden mantener a los medios bajo su control para promover sus intereses particulares. Así, podríamos formular que las relaciones clientelares limitan enormemente la función de ‘watchdog’ de los periodistas españoles.

No hay duda de que estas relaciones clientelares afectan a los principios de la democracia moderna. Las posibles consecuencias están, por ejemplo, en que la corrupción podría acabar siendo sistémica ya que nunca nadie podría destapar los casos. ¿Y podría ser que en España hubiese ahora mismo una corrupción sistémica? Pues sería posible, ya que, volvemos a repetir, una corrupción sistémica está protegida por los medios, y se debe a la influencia que los políticos puedan tener en los medios de comunicación. Esto nos conduce a un círculo vicioso donde las relaciones de los políticos con los medios se basan en otorgar subsidios y fondos destinados a la supervivencia del medio, y que obviamente protejan al político de la publicación de “malas” noticias que puedan afectar a la reputación del personaje en cuestión.

A añadir que, un sesgo partidista exhibido en las propias páginas editoriales de periódicos, causados por relaciones clientelares, por ejemplo, está fuertemente correlacionado con sesgos partidistas en la cobertura de escándalos políticos.


👉 Características del sistema de medios en España

Las características del sistema de medios de comunicación tiene una clara influencia entre las relaciones entre políticos y periodistas y el principio PMP, y dependiendo del sistema, puede que resulte más fácil establecer relaciones clientelares entre políticos y periodistas.

Usando el modelo de Hallin y Mancini, España se clasifica en el modelo mediterráneo de medios de comunicación, por ello, el sistema de medios en España se caracteriza con tres indicadores que definen que el profesionalismo periodístico en el país es bajo.

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El primer indicador está relacionado con el grado de autonomía profesional del que disfrutan los periodistas como grupo. Dicha autonomía puede verse limitada por diversas influencias, como actores políticos o económicos, o por actores dentro de los propios medios, como los editores o propietarios.

El segundo indicador de la profesionalidad periodística lo encontramos en el desarrollo de distintas normas profesionales, como los principios éticos comunes, por ejemplo, en relación a la protección de fuentes confidenciales.

El tercer indicador se basa en la medida en que los periodistas están orientados hacia una ética de servicio dirigida a los intereses públicos.

Además, la ausencia de profesionalismo periodístico se manifiesta por sí mismo en la instrumentalización de los periodistas en base a intereses económicos o políticos, que a su vez contribuyen a disminuir su credibilidad. Y por supuesto, la baja profesionalización de los periodistas no les permite ser unos clientes “poderosos” como mencionamos antes respecto a las relaciones clientelares, por lo que, en relación a las características del sistema de medios de comunicación españoles, los políticos pueden tener ventaja y construir y dominar de manera efectiva las relaciones con los periodistas.

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🔥🔥🔥 A tener en cuenta:
👉-Paralelismo político de los medios

Esta dimensión mide la influencia del clima político en la misión periodística, a partir de los vínculos entre políticos y medios de comunicación. Este vínculo se puede crear de 3 formas diferentes: nivel de organización y propiedad, nivel de contenido de los medios de comunicación y orientación ideológica, y el nivel de influencia de la audiencia. Las audiencias consumen noticias de acuerdo a sus preferencias políticas y la cobertura de los medios está determinada por las afiliaciones políticas de los periodistas, incluida la información de noticias sesgada por la política. Por eso es importante conocer qué tipo de tendencias y/o influencias ideológicas están afectando a los medios de comunicación españoles, y si eso está sucediendo realmente.

Por ejemplo, en el sistema de medios de comunicación “nórdico”, hoy en día el paralelismo está desapareciendo, ya que los medios de comunicación están siendo excluidos como parte del sistema de partidos políticos. Además, los partidos políticos no tienen ninguna influencia directa sobre la prensa o los medios de comunicación, pero en el caso de España esto no está sucediendo en absoluto, porque todos los medios de comunicación son partidistas. Todos están relacionados con determinados partidos o ideologías siguiendo sus intereses. Además, la tendencia de los periodistas a reportar noticias de manera consistente con las creencias previas de sus lectores para mantener una buena reputación, puede ser otro problema para la calidad del medio y la cobertura de escándalos políticos.

👉 -La dependencia económica por bajas audiencias
Los medios de comunicación con una circulación mayor o audiencias altas sistemáticamente dan más espacio a la cobertura de escándalos e investigación, independientemente de la afiliación política de los involucrados. Por el contrario, una baja circulación en el caso de los periódicos, o baja audiencia en el caso de la televisión o la radio, significa tener menos capacidad para cubrir los escándalos, ya que tienen recursos limitados para su subsistencia económica. Obviamente, la dependencia económica influye en la disminución de la calidad de la información. Por otro lado, las políticas de los propietarios de los medios afectan al contenido de los medios y la opinión pública sobre temas importantes. El proteccionismo mediático ocurre hacia objetivos corporativos como puede ser, mencionado antes, la subsistencia del medio.

Por otro lado, las presiones para obtener beneficios están produciendo cambios pronunciados en los valores periodísticos . Además, el costo de investigar es realmente, y si agregamos que la historia puede entrar en conflicto con la inclinación política del periódico, se hace más difícil que los periodistas tomen la iniciativa.  

Para aumentar el beneficio económico, los propietarios de los medios ven la afiliación a un partido como una oportunidad para aumentar la circulación entre los simpatizantes del partido. En España se extiende la baja circulación y la baja audiencia. Los medios tienen una incapacidad para comercializarse enorme, y en especial en los últimos años con la liberalización y expansión del mercado y las nuevas licencias que el gobierno otorgó a las nuevas empresas de radiodifusión. Estas bajas audiencias hacen a los medios económicamente dependientes de terceros socios. En el caso español, quienes aportan habitualmente el apoyo económico son los gobiernos autonómicos que financian con millones de euros los periódicos y canales, y más aún los relacionados con su ideología. Los medios más afines son los que reciben más fondos públicos.