Samuel P. Huntington fue conocido por su análisis de la relación entre el gobierno civil y militar, su investigación acerca de los golpes de estado en países del tercer mundo y su tesis acerca de los conflictos sociales futuros. En relación a este último punto, Huntington escribió en el año 1993 un artículo titulado “Choque de civilizaciones” donde desarrolló su teoría acerca de a dónde se dirige la sociedad en la que vivimos actualmente.

El conflicto entre civilizaciones son la última fase en la evolución de los conflictos en el mundo moderno. Han existido tres grandes choques de civilizaciones en el pasado. El primer gran choque fueron las guerras entre reinos, después de la firma del Tratado de Paz de Westfalia, con luchas entre emperadores y reyes. El segundo gran choque se produjo después de la Revolución Francesa, donde las guerras se produjeron entre naciones. Y el tercer gran choque se ha producido después de la I Guerra Mundial, donde se produjeron guerras entre ideologías, con el choque del liberalismo, el fascismo y el comunismo. Actualmente, el choque ideológico no existe, y el gran conflicto sucede por el choque de civilizaciones que se está produciendo entre Occidente vs No occidente.

En relación a la naturaleza de las civilizaciones, durante la Guerra Fría, se hizo una distinción entre primer, segundo y tercer mundo que a día de hoy ya no tiene relevancia. Ahora tiene más significado la agrupación de países en relación a su identidad cultural y civilización.  La cultura, la lengua, la historia, o la religión, provocan que, por ejemplo, un pueblo de Jaén se distinga de un pueblo del norte de Dinamarca, pero también otorgarían nexos en común por los cuales estos dos pueblos compartirían características similares que los diferenciarían de comunidades árabes o chinas por ejemplo. Así se constituyen las civilizaciones.

A día de hoy se considera que existen 8 civilizaciones. En el siguiente cuadro, las líneas entre civilizaciones más gruesas son las grandes fallas existentes en las que existe un mayor conflicto entre ambas.

The Clash of Civilizations (1996)
¿Por qué las civilizaciones se van a enfrentar?
La identidad de cada civilización se irá incrementando exponencialmente en el futuro y los conflictos más importantes del futuro ocurrirán debido a las fallas culturales existentes que separan a las civilizaciones, que son las siguientes:

1.- Las civilizaciones se diferencian básicamente por su historia, idioma, tradición y cultura, pero la más importante diferencia es la religión. La existencia de éstas diferencias no significa necesariamente que haya conflictos, pero si debemos mencionar que estas diferencias han sido las que han creado los conflictos más prolongados y violentos de la historia.

2.- El mundo es cada vez más pequeño y las interacciones se incrementan cada vez más. Esto mejora la conciencia de cada una de las civilizaciones y vigoriza las diferencias.

3.- La modernización económica y los cambios sociales están creando una des-secularización del mundo. El concepto de nación como fuente de identidad se debilita y esto contribuye al fundamentalismo.

4.- El crecimiento de la conciencia cívica se ve reforzada por la «doble función» de Occidente. De hecho, mientras que Occidente se encuentra actualmente con un pico de poder y dominación a nivel mundial, en la parte no-occidental del mundo se está comenzando una vuelta a las raíces (Asiatización-Islamización-Hinduización). Aunque cabe mencionar que a día de hoy, en países no occidentales, ocurre una occidentalización de las personas, y una des-occidentalización de las élites.

5.- Las diferencias culturales son menos mutables que las políticas y económicas. Por ejemplo, una persona puede ser mitad árabe y mitad francés, pero no puede ser mitad cristiano y mitad musulmán.

6.- Y finalmente, las economías regionales se están incrementando con un gran éxito (UE, China-Taiwan-Hong Kong-Singapore, Usa-Mexico-Canada). Esto provocará un reforzamiento de la conciencia de civilización propia.

Y es que se considera que los niveles de conflicto entre civilizaciones ocurrirán en dos niveles distintos. El primero, a nivel “micro”, con grupos adyacentes a lo largo de las fallas entre civilizaciones, con una lucha violenta para el control del territorio y con el objetivo de ejercer un control sobre otras civilizaciones. Y a nivel “macro”, donde los estados competirán por el poder económico y militar, promocionando sus valores políticos y religiosos por encima de cualquier otro interés.cortina

En relación a las fallas existentes entre civilizaciones, se debe mencionar que las fronteras políticas-ideológicas de la Guerra Fría están siendo reemplazadas. La Guerra Fría empezó cuando la Cortina de Hierro dividía Europa política e ideológicamente. En el caso europeo, con el final de la Guerra Fría y el fin de la Cortina de Hierro, la desaparición ideológica desapareció y comenzó una división cultural entre el Cristianismo Occidental, por un lado, y el Cristianismo Ortodoxo y el Islam, por el otro. Así, hoy se considera que existe una Cortina de Terciopelo que divide Europa.

Por otro lado, nos encontramos con el síndrome de parentesco, que ocasiona que grupos o estados se involucren en guerras contra otros grupos o estados de otras civilizaciones, e intenten reunir a otros grupos o estados de su propia civilización para apoyar la causa aunque no tengan un motivo claro para hacerlo. Claros ejemplos de esto son la guerra del Golfo o el conflicto yugoslavo. Esto puede provocar que se cree un choque entre civilizaciones, al aliarse países de la misma civilización pero con ideologías distintas.

Occidente vs el resto
Hablar de una “comunidad mundial» y un «mundo libre» es, de acuerdo con Huntington, una fina capa de barniz para la dominación de los asuntos globales por los intereses occidentales. Occidente considera que sus valores son universales (lo que significa que son aplicables a todas las personas, con independencia de la civilización), y las diversas instituciones internacionales creadas sobre la base de estos valores no son más que herramientas para el mantenimiento y la promoción de los valores occidentales para incrementan la dominación existente de Occidente.

Países desgarrados
Algunos países están divididos sobre a qué civilización pertenece su país. Son claros ejemplos los casos de Rusia, México o Turquía, que siguen una estrategia de vagón para seguir a Occidente, cuando realmente su cultura y tradiciones no lo son. Para definir su identidad, existen tres opciones: La primera, que la élite política y económica del país genere un apoyo amplio y entusiasta acerca del cambio. La segunda, que la población esté dispuesta a adquirir esta redefinición. Y la tercera, que los grupos dominantes en la civilización receptora, que estén dispuestos a aceptar la conversión.

El mayor desafío a Occidente
El mayor desafío a Occidente vendrá de una conexión Confuciana-Islámica emergente, principalmente concentrada en torno a la capacidad de hacer valer su derecho para desarrollar y desplegar armas de destrucción masiva, para equipararse a Occidente, pero contrarrestando la idea occidental de no-proliferación de este tipo de armas.

Conclusión
Los estados y las naciones no desaparecerán. Las civilizaciones singulares no se convertirán en la división prevalente en un futuro, pero la conciencia de civilización irá en aumento y las civilizaciones se convertirán en los actores dominantes de los conflicto. Occidente tendrá que reforzar su propia civilización para afrontar el reto, y tendrá que entender mejor otras civilizaciones y tratar de definir las áreas de potencial co-existencia para evitar cualquier tipo de conflicto.

 

Bibliografía: Huntington, S. P. (1993). The clash of civilizations?. Foreign affairs, 22-49.