Por qué las nuevas generaciones están totalmente desconectadas de la política tradicional es una pregunta a la que nadie está consiguiendo responder. A los jóvenes no les gusta la política, y esta desconexión está siendo un hecho consolidado a nivel mundial y en la mayoría de democracias.

Tratar de conocer quiénes son los responsables de este problema y por qué sucede no es fácil, pero los medios de comunicación, políticos y ciudadanos están envueltos en este problema, y parece que estamos lejos de encontrar una solución.

El Tratado de Lisboa, en su artículo 165, dice que debe fomentarse el desarrollo de intercambios entre la juventud e instructores socioeducacionales, y fomentarse la participación en la vida democrática en Europa.

Esta suposición adoptada en el tratado, está convirtiéndose actualmente en un problema, especialmente con las nuevas generaciones que están llegando, las cuales no alcanzan el ideal del “buen ciudadano”, que correspondería con la de ser un ciudadano informado e interesado por la política, comprometido, entendido e involucrado en los procesos de decisiones políticas, participación en discusiones sobre política, y tener principios y ser racional.

Aunque a pesar de esta desconexión, por otro lado, encontramos que el compromiso civil de los jóvenes en áreas no relacionadas con la política, es bastante alto.

Como primer punto de este desencanto de la juventud por la política, la gente joven generalmente se encuentra en una situación en la que se les obliga, de cierta manera, a mantenerse alejados de todos los campos en relación a la política. Los partidos políticos no ofrecen un acceso fácil a sus posiciones más relevantes en la esfera, y normalmente, las bases del partido no tienen ningún tipo de influencia en las élites del partido.

Como claro ejemplo, nos encontramos con “Podemos”. Supuestamente, un partido de gente joven, pero realizando vieja política. Las decisiones que las bases toman, o que se les permiten tomar, suelen ser de poca influencia y escasamente relevantes para la élite del partido. Y la élite del partido, aunque sea gente relativamente joven, está formada por amigos de toda la vida.

Los partidos políticos en los países democráticos, todavía son capaces de sobrevivir en una burbuja sin la influencia de nuevas ideas. El problema será cuando la burbuja explote. Actualmente, en ciertos países existe un cierto cambio en esta tendencia, pero la crisis de compromiso entre política y juventud es realmente demasiado grande todavía.

Otro punto importante es cuando los partidos políticos, o plataformas con relación a ciertas tendencias, proveen un lugar para el debate (como por ejemplo en redes sociales como Facebook o Twitter), y la gente joven le da uso para expresar sus ideas. Pero el principal problema viene dado cuando lo que la gente joven expresa, no concuerda con la ideología o la tendencia de la plataforma, y ven como muchas veces sus comentarios o posts, contrarios a la ideología de la plataforma, son eliminados simplemente por ser contrarios.

El problema que esto causa, es que se fomenta la pérdida del interés por parte de la juventud para seguir utilizando este tipo de plataformas de carácter político para exponer sus comentarios o ideologías.

Tomando como referencia la paradoja artículada por Friedman sobre “el Lexus y el olivo”, podemos decir que existe una tensión entre el tecnológico y joven progreso de la sociedad joven (el Lexus), y la política, anclada a sus valores tradicionales (el olivo).

Por el lado educacional, los políticos no están haciendo ningún tipo de esfuerzo para solucionar esta desconexión con la gente joven, y obviamente, educadores y profesores están subordinados a los políticos con las leyes que éstos promulgan. La educación está altamente politizada, principalmente por el partido que gobierna, y esto lidera a una pérdida de estándares basados en una educación cívica y razonable que las escuelas pueden ofrecer a sus estudiantes.

En el lado de los medios de comunicación, también podemos decir que éstos no ayudan a que exista una conexión entre juventud y política. La juventud está considerada como una pobre inversión para los presupuestos de los medios de comunicación.

Y recordemos que el trabajo de los media está basado en patrones económicos, lo cual es otro problema. La influencia de la economía en nuestro sistema actual está siendo, cada vez más, un problema. La economía global, está convirtiéndose lentamente en un monstruo que sirve a intereses ocultos.

Esto está causando que se produzca una gran pérdida de confianza en el sistema, lo cual arrastra también a la caída de la clase política. Y los líderes mundiales, son incapaces de adaptarse a las circunstancias de los ciudadanos desde hace mucho tiempo. Tenemos grandes expertos en economía, o justicia, o grandes negociadores, pero lo que no tenemos son expertos en humanismo, para que no existan fallos en la observación e implementación de políticas públicas. Esta lejanía de la realidad por parte de la clase política, provoca que los ciudadanos sufran las barbaridades a la que es ajena la clase política.

Estos cambios económicos tienen una gran influencia en los cambios sociales, especialmente afectando a la juventud. En las últimas décadas, por ejemplo, Bennett, en su artículo “Changing citizenship in the digital age” (2008), mencionaba que, a diferencia del pasado, todos los miembros de las familias empiezan una vida laboral para obtener una subsistencia económica. Esto significa menos tiempo para cuidar a otros miembros de la familia y más estrés. Si ponemos la necesidad, junto a los records de desempleo entre la gente joven, esto lídera obviamente a un período donde la gente joven está encontrándose con graves problemas, sólo pudiendo preocuparte de sus necesidades más cercanas, y con el sentimiento de rechazo basado en lo mal que los políticos están haciendo las cosas.

Si las nuevas generaciones empiezan a re-pensar acerca de que la democracia es el único camino existente para resolver y afrontar los problemas, éstas tendrán que darse cuenta de que un estado tiene reglas constitucionales y el único camino será el de seguir siendo lo más activo posible en las viejas políticas. Por tanto, las tecnologías serán sólo una herramienta extra para acercarse a la gente joven, y para ayudar en sus desarrollos educativos.

La globalización es un problema y no todas las políticas pueden ser aplicadas en todos los lugares del mundo. Las democracias, también, son diferentes. Obviamente, la idea del “buen ciudadano”, podría ser un problema futuro, pero por el momento, nosotros estamos muy lejos de los estándares básicos de educación y civismo, por tanto, un incremento del conocimiento en la sociedad será siempre positivo y actualmente liderará a tener un excelente estado de bienestar.

Aunque otro problema que se afronta es el de que las nuevas tecnologías y los social media están siendo extremamente comerciales, y esto puede provocar vagancia y distracciones a la capacidad de la sociedad. Será algo a tener en cuenta en el futuro.

Imagen: www.abc.es