El candidato republicano Donald Trump será elegido presidente la próxima semana, y en Polileaks os damos razones para creer en ello.

El próximo martes 8 de noviembre, se celebrarán las 58º elecciones presidenciales en Estados Unidos. Debido al sistema bipartidista dominante, sólo los candidatos del Partido Republicano y del Partido Demócrata se repartirán el pastel de los compromisarios necesarios para ser elegido, a pesar de presentarse hasta un total de 9 partidos a las elecciones. Para tener opciones de acceder a este reparto, resulta necesario obtener un respaldo superior al 5% de los votos. En las elecciones de 2012, el tercer partido en número de votos apenas se quedó en un 0,99%.

En Estados Unidos la votación es indirecta. Esto quiere decir que los ciudadanos votan por los miembros del Colegio Electoral (también llamados electores) al que pertenezcan, y estos son los encargados de elegir al presidente y al vicepresidente, aunque realmente sea el ciudadano quien elige. El elector se compromete a votar por el candidato que representa. Los electores se reparten por los estados un total de 538 votos para la elección presidencial, que incluyen 100 senadores, 435 congresistas y 3 votos que se otorgan a la capital Washington D.C..

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Reparto de votos en las últimas elecciones presidenciales de EE.UU. En azul, donde Obama obtuvo mayoría de votos, y en rojo, donde Romney ganó.

En Estados Unidos, cada estado tiene un número de electores determinado, y el total de los electores de cada estado, los consigue el candidato que obtenga mayor número de votos. Esto quiere decir que, si por ejemplo Clinton obtiene más votos que Trump en el estado de Texas, Clinton sumará 38 electores que son el total que corresponde a ese estado. Ganará las elecciones quien consiga sumar 270 electores.

También es importante mencionar que en Estados Unidos, el ciudadano debe de registrarse cada vez que desee votar, y para ello, los partidos persuaden de varias maneras a los electores para que se registren y voten por ellos. Una participación alta en un distrito es sinónimo de que la influencia de un partido ha sido satisfactoria, y puede servir para garantizar una victoria. Para ello, los partidos disponen de voluntarios y mecanismos para conseguir el objetivo.

Pero centrémonos en la cuestión, ¿por qué es posible que Donald Trump siendo tan repudiado pueda tener serias opciones de ganar las elecciones? Pues para responder a la pregunta, Polileaks trae una serie de puntos clave que ayudarán a entender lo que puede suceder la próxima semana.

1.- Captación de la frustración del “blanco americano”
En primer lugar, un 62,05% (2014) de la población de Estados Unidos es de raza blanca no hispana. Este grupo de población de “blanco-americanos” tiende a disminuir año tras año (son un 12% menos desde 1990) en detrimento de otras razas. Ésta pérdida de identidad americana es contra lo que Donald Trump quiere luchar, es una razón principal para que este grupo de población americana pueda votar por él. Este grupo de población se encuentra en un estado de ostracismo, después de 8 años de gobierno de Obama, que puede ser peligroso. Obama se va dejando más de 100 millones de personas al límite de la pobreza, y Trump está dispuesto a cambiar esta tendencia, con planes para generar miles de puestos de trabajo y reactivar la economía protegiendo a las industrias nacionales, frente a los planes de Clinton de apoyar los tratados de libre comercio que podrían ser muy perjudiciales para la industria americana. Sus planes son los de crear 25 millones de puestos de trabajo, cancelar acuerdos comerciales y ayudas importantes a países extranjeros, imponer aranceles a las importaciones, acabar con regulaciones supuestamente destructivas que afectan a la industria americana, y favorecer a la clase baja, a la cual eximiría de pagar impuestos. En las primarias del partido republicano, Trump aplastó a sus rivales en los estados más industrializados, tradicionales y con mayor índice de pobreza, y ha sabido captar la atención de este grupo de votantes que resultan muy importantes para ver de qué lado se puede decantar el resultado final.

2.- Sentimiento “anti-establishment”
Trump resulta una amenaza para el establishment estadounidense. Como ya dijimos, existen más de 100 millones de estadounidenses viviendo en el umbral o por debajo del umbral de la pobreza. Y el candidato republicano ha declarado estar en contra de la ideología neoliberal que impone Wall Street y la clase rica estadounidense. También ha criticado la guerra al terrorismo tras haber malgastado billones de dólares, ya que Trump considera que la venta de armas y la industria bélica resulta un gran negocio para el “establishment”. Para los estadounidenses en apuro, seguir el camino actual que ofrece el partido Demócrata no es la solución. Y los principales donantes multimillonarios del partido Republicano que están asentados en el “establishment” americano, ya han dicho que votarán a la candidata demócrata, después de haber intentado desbancar a Trump en las primarias apoyando a Rubio.

3.- Las encuestas… mienten
Las encuestas están minimizando la incidencia del voto blanco y se puede estar produciendo un sesgo importante en las encuestas que se publican. Por otro lado, conviene recordar que recientemente, votar a favor del Brexit, o votar no en el plebiscito por la paz de Colombia era algo considerado inmoral, y provocaba que mucha gente se reservase su opinión, por eso los resultados acabaron siendo contrarios a lo que las encuestas proyectaban. También sucede en España, donde nadie vota al PP, pero siempre gana. Pero, además, Trump está liderando las encuestas en todos los estados “swing” que son los considerados claves, y esto puede ser un punto muy importante para él. También planea la amenaza de que pueda perder estados considerados republicanos, aunque puede deberse a lo mencionado en primer lugar.

4.- El voto tradicional hispano
Florida es uno de los estados americanos con uno de los índices más bajos de población “blanco-americana” y precisamente Trump sigue liderando las encuestas en este estado. La población hispana, que es un porcentaje muy importante en Florida y suele ser decisivo en las elecciones, suelen realizar un voto de marcado carácter tradicional. Lo que significaría votar por el partido republicano. Por ello, Trump ha moderado su discurso frente a las razas “no autóctonas” con diversos gestos y enfocándolo únicamente hacia los inmigrantes ilegales. Si esto sucede en Florida, pues todo nos hace pensar que podría suceder en otros estados, y es importante tenerlo en cuenta. Clinton se ha lanzado a la captura desesperada del voto hispano, pero a pesar de los mensajes anti-inmigración de Trump, los demócratas no están cosechando más apoyos entre los hispanos que anteriores candidatos demócratas.

5.- Hillary Clinton no genera simpatía
Hay un detalle que la prensa tradicional evita mencionar y es que Hillary Clinton genera tanto rechazo como Donald Trump entre la población americana. Según la CNN, un 68% de los americanos consideran que Clinton no es honesta ni fiable, creen que no es dinámica y no gestionará bien la economía y que realizará nuevas intervenciones militares. Hillary Clinton es asociada por los americanos al “establishment” más tradicional, siendo una época difícil para las clases bajas y medias. Tampoco genera ningún entusiasmo entre los votantes que apoyaron a Sanders en las primarias. Clinton también genera odio entre las mujeres y los homosexuales. La candidata demócrata se situó en contra del matrimonio homosexual en su momento, y ahora ha rectificado su postura, aunque siga sin ser creíble para la comunidad LGBT estadounidense.

Además, conviene recordar que Hillary Clinton es una candidata a presidenta que está siendo investigada por el FBI por el famoso caso de los correos electrónicos, y por multimillonarias donaciones de procedencia internacional a la Fundación Clinton, que en caso de ser elegida, y luego ser imputada, forzarían la apertura de un “impeachment” que conllevaría a su dimisión.

Por tanto, creemos que ningún demócrata se levantará el próximo día 8 para ir a votar a Hillary Clinton con el mismo ímpetu que se votó a Obama en su momento. Por tanto, en atraer votos a las urnas, Trump también tiene las de ganar. La imagen de Clinton representa a la política tradicional y no cree en nada que no sea lo que le haga ganar las elecciones, y eso le perjudica.

6.- Errores de comunicación de Clinton
En primer lugar, Hillary Clinton lleva más de 240 días sin conceder una auténtica rueda de prensa. En segundo lugar, no ha existido una respuesta clara acerca de los supuestos problemas de salud que sufre. En tercer lugar, el fracaso de los intentos de desestabilizar a Trump con la famosa “sorpresa de octubre” basada en la publicación de una grabación de marcado carácter machista. Esta publicación se lanzó con demasiada anticipación, y han permitido una reacción del candidato en relación a este desagradable caso. Y en cuarto lugar, Clinton se ha dedicado más a hablar y a desprestigiar a su rival que a hablar de política.

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En este vídeo se puede ver el trato de Clinton a la prensa, a la cual aisla.

También empieza a acechar a Clinton, con menos de una semana para las elecciones, la reapertura del famoso caso de los correos electrónicos a raíz de una investigación por acoso sexual a un asesor suyo, donde se le acusaba de exponer y revelar información clasificada. Clinton está dando la callada por respuesta, y esa incertidumbre le está perjudicando muchísimo, y se queda sin tiempo para reaccionar y ofrecer una respuesta creíble.

Por otro lado, Trump dirige sus mensajes y comunica a su audiencia de un modo infantil, y fácil de entender. Esto sirve para una mayor conexión con la clase trabajadora y que no entiende de tecnicismos políticos. Y la gente entiende que habla un lenguaje que no representa a la clase alta como si parece que lo hace Clinton.

Y en redes sociales, Clinton también está fracasando. Los simpatizantes de Trump muestran un alto nivel de colaboración, existe una alta conectividad en redes sociales, y eso ayuda a movilizar votantes que son importantes como mencionábamos al principio.

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Trump conecta con el votante de forma diferente. No duda en tirarse encima de una persona en el famoso «pressing catch» americano.

Trump ha conseguido manejar los tiempos de la campaña a la perfección, gracias a los errores de su oponente. Y también ha conseguido también aislar esos períodos de respuesta a problemas más cruciales, entendiendo las características y predisposiciones de los votantes. Además, ha entendido la naturaleza de las conductas problemáticas existentes que deben de ser corregidas y las conductas óptimas que deben ser promovidas para cazar el voto. Por ello, la campaña de Trump está resultando ideal para cazar el voto del votante frustrado que puede ser una gran mayoría.

7.- Efecto boomerang
Las condiciones para una campaña política con resultado exitoso se basan en una exitosa manipulación de la atmósfera de información por los sponsors de la campaña para asegurar una exposición suficiente de la audiencia a los mensajes y temas de la campaña. Además, una población desinformada es fácilmente manipulable. Y todo esto, Clinton lo ha ido consiguiendo con la prensa a su favor. Pero el problema viene cuando existe una sobreexposición a la información y esta manipulación resulta extrema, desproporcionada y constante. Esto provoca que se subministre un exceso de información y los mensajes se puedan volver en su contra, como está sucediendo a día de hoy.

Los votantes se dan cuenta de la manipulación a la que están sometidos, y se dan cuenta que la prensa quiere poner a Hillary Clinton como presidenta, por ello empiezan a ver a Trump como una persona más fiable de lo que se veía antes. La manipulación y el miedo al que hemos sido sometidos por parte de los medios de comunicación está perdiendo credibilidad. Trump tendría un congreso y un cuerpo de asesores que le impedirían presionar el famoso botón rojo como decían o ponerse a tirar bombas en caso de brote psicótico, pero ¿quién garantiza que Clinton no lo fuese a hacer? Tampoco está previsto que Trump vaya a bombardear más de lo que actualmente se está haciendo. Actualmente EE. UU interviene en conflictos armados de 74 países, y ocupa 686 bases extranjeras en más de 50 estados.

Un claro ejemplo es el famoso muro que tanta polémica generó. Trump ha ido explicando la función del mismo, que serviría para evitar la entrada de inmigrantes ilegales y ha conseguido convencer a sus votantes y a muchos que no le votarán (¿Les gusta a ustedes tener inmigrantes ilegales en su país?). Aunque la publicidad y las formas de Trump fallaron en un primer momento, le sirvieron para atraer la atención de los medios de comunicación, y que para bien o para mal, hablasen de él. Clinton no hará un muro, pero si dijo que mejoraría la valla existente e invertiría millones en sistemas de vigilancia, así que casi viene a ser el mismo plan.

8.- Moderación
Hagamos la siguiente pregunta. ¿Creen que Trump estaría en la posición que se encuentra si no hubiese sido un excéntrico y hubiese pasado desapercibido? La respuesta es claramente NO. Las excentricidades que dice Trump es realmente lo que piensa el votante medio americano, porque Trump es el típico ciudadano americano, por eso, no le ha afectado y, además, lo ha reforzado.

Una de las claves en marketing político para alcanzar los objetivos, es que el comportamiento y los mensajes deben alcanzar una línea de fondo, y para ello primero hay que tener un impacto en las variables preliminares e intermedias a lo largo de la cadena de respuesta, que van desde la exposición y el procesamiento para el aprendizaje hasta acabar cediendo a una conducta real. Trump está consiguiendo ese objetivo. Con sus ideas descabelladas ha conseguido iniciar el camino y allanarlo, para moderar su discurso final y ceder a una conducta más responsable. Pero su mensaje ha calado, y ha conseguido reactivar a su favor a la población blanca, convirtiendo su campaña en un gran éxito si consigue ser investido presidente. No defendemos a ninguno de los dos candidatos, pero todas las predicciones científicas indican que Donald Trump será el nuevo presidente de los Estados Unidos. Razones no faltan.