Francisco Martínez Hidalgo (Santiago de Compostela, 1977), es licenciado en Ciencias Políticas y Filología Gallega, ha sido profesor asociado en la Universidad de Santiago de Compostela impartiendo la materia de Marketing Político. Trabaja en los campos de la gestión y de la mercadotecnia, con interés especial en los Social Media y las posibilidades de la red. Lo podéis encontrar en la red como @frmartinezh

1.- ¿Qué cosas positivas nos deja la crisis?

A corto plazo, ninguna, solo sufrimiento y dolor, emigración y, posiblemente, una generación perdida. A medio y largo plazos, la oportunidad de aprender sobre nuestros errores para construir una sociedad mejor, más responsable y solidaria, aunque esta oportunidad todavía está pendiente de ver si la aprovechamos o no; personalmente, soy un pesimista esperanzado.

2.-¿Inflación o Deflación?

Un precio justo. La inflación radiografía a la avaricia y la deflación evidencia la pobreza, y no deseo ni la una ni la otra.

3.-¿Cuáles son las ventajas que tiene España respecto a otros países de la U.E.?

En mi opinión son cinco: (1) unas relaciones de especial proximidad con América Latina, (2) una posición geográfica óptima para ser la puerta de Europa a tierras americanas, (3) unos recursos excelentes para liderar la producción energética en renovables y reducir nuestra dependencia, (4) además de una sociedad trabajadora preparada para mejorar su productividad y su bienestar, y (5) un clima atractivo tanto para el turismo como para la inversión.

Por desgracia, solo estamos aprovechando el clima y, para eso, de mala manera. No hemos tenido todavía un liderazgo audaz con voluntad y fuerza para sacar adelante los cambios necesarios.

4.-¿Puede citarme los principales problemas macroeconómicos de España?

Todo empieza en una estructura económica anquilosada, donde domina todavía la opacidad, el lobbismo y los oligopolios. A esto hay que añadir una clase empresarial sin visión ni audacia, instalada cómodamente en el corto plazo y en la ayuda gubernamental, y una ciudadanía necesitada de formación tanto sobre sus derechos (para exigirlos y defenderlos) como de gestión económica.

Sobre estas carencias de base se explican nuestros problemas macroeconómicos: una deuda privada altísima (2/3 del total), una deuda pública en crecimiento a pesar de los recortes –aunque sigue siendo 1/3 de toda la deuda española, una intolerablemente alta tasa de desempleo estructural, una balanza de pagos desequilibrada, o una clase trabajadora escasamente productiva porque trabaja demasiadas horas para producir poco y con sueldos cada vez más bajos.

Me preocupa la crisis social a que todo esto nos puede llevar en el corto plazo si no ponemos remedios y soluciones.

5.-¿Qué opina de las instituciones que recomiendan retrasar las jubilaciones en España y hacer más recortes?

Estas instituciones pueden opinar libremente, como cualquier otra organización y persona, pero carecen tanto de la legitimidad que confiere el ser parte de nuestro sistema democrático como, especialmente, la voluntad de defender los intereses de la ciudadanía y del país.

Ellas defienden sus intereses, en base a sus ideas. España debe defender los suyos en base a las suyas. Y ese trabajo todavía lo tenemos pendiente. Si bien tenemos claro que ni menos jubilaciones ni más recortes funcionan a la hora de soluciona nada, y sí crean problemas de calidad democrática y seguridad nacional.

6.-Tratando el tema de las pensiones y echando un ojo a la pirámide de población. ¿Puede ser el principal problema que preocupe a los españoles en unos años? ¿Los distintos gobiernos le han dado la importancia necesaria a este tema o simplemente lo dejan correr?

Sobre pensiones España tiene pendientes, desde hace años, tres problemas decisivos para su futuro. Primero, la distribución de la población está cada vez más concentrada pero nuestro modelo político es cada vez más disperso; necesitamos una reforma local y suprimir instituciones intermedias. Segundo, el envejecimiento no es problema si mejoramos el empleo, abriendo debates como la redistribución del trabajo, los horarios laborales, la participación de los trabajadores en la decisión y los dividendos, la reindustrialización de la base productiva, etc. Y tres, los costes asociados a la edad se reducen notablemente con políticas de salud y bienestar implementadas desde edades tempranas.

Estos tres ejes tienen como efectos, entre otros, la mejora de la base de financiación de las pensiones, la mejora del bienestar general, el rejuvenecimiento poblacional, etc. Todavía son tareas pendientes, no sé por qué, pero sí sé que son temas ineludibles para el futuro inmediato. O sea, que sí será un tema importante, y no se le ha prestado atención ni los gobiernos ni el conjunto de la población.

7.-¿Cómo ve el presente y el futuro de la gente que depende del Estado?

Primero déjeme decirle que “la gente que depende del Estado” es una idea tan amplia que a todos nos da cabida. Ahora permítame concretar y distinguir algunos grupos que, creo, van a experimentar cambios profundos en el corto plazo.

Empleados públicos: tenemos pendiente la incorporación de las nuevas tecnologías a la administración, además de nuevos criterios de selección para incorporar a la función pública nuevas destrezas y habilidades actualmente poco o nada valoradas y aprovechadas. En el futuro, la aspiración debería ser: un sector público mejor preparado, eficiente y responsable, capaz de darnos más servicios con mejor calidad así como de responder a los nuevos desafíos.

Gobierno: el reto es la transparencia y la eficacia, porque implica romper con malos hábitos de tradición centenaria y consecuencias nefastas. Se tiene que acabar el rescate de la irresponsabilidad: los clientes y usuarios no pueden ser rehenes ni coartada de una gestión irresponsable… cuando no criminal. Se tienen que acabar las subvenciones a la ineficacia: es preferible una recolocación en sectores de futuro que no la dilapidación de dinero útil en otros sitios. Se tienen que acabar los lobbies y los oligopolios: algunos tienen todavía que aceptar la consecuencia de competir no solo con rivales, sino también con malos hábitos y con el paso del tiempo.

Ciudadanos: tenemos que aprender a ser responsables en el uso y disfrute de los servicios públicos, así como sabedores de cuáles son nuestros derechos para defenderlos y expandirlos en la mejor forma posible.

8.-Existen voces críticas que comentan la alarmante falta de cultura financiera. ¿Por qué en las aulas no se enseña que es una hipoteca?

La lógica creo que es sencilla. No hay aprendizaje de nada, ni de cultura financiera ni de filosofía contemporánea, sin una educación de calidad. Y no hay educación de calidad si hay recortes y falta de apoyo al profesorado. Y hay recortes en educación si no tenemos claro que un mejor futuro exige de más y mejor educación, no solo en edades tempranas, también a lo largo de toda la vida adulta y senior.

La consecuencia de esta falta de compromiso con la educación se ve en PISA, donde España está por debajo de la media y, especialmente, en matemáticas y comprensión lectora. Entonces, ¿serviría de algo enseñar qué es una hipoteca, o qué es lo que sea, a quien no tiene las destrezas y habilidades básicas para aprender? Evidentemente, no. Así que primero mejoremos la educación, y después debatimos sobre qué enseñar. Hacerlo al revés es como construir una casa por el tejado: una pérdida de tiempo y de esfuerzos.

9.-¿Los impuestos fueron creados por los ricos o clase dominante?

Los impuestos los creó eficazmente, porque muchos podemos pedir impuestos pero pocos recibir su pago, quién podía imponer su cobro por la fuerza. La diferencia es que antes se recaudaba para pagar los caprichos de unos pocos y ahora, o eso debería, para los servicios y necesidades de todos. A quien no le gusta intenta escurrir el bulto, o reducir su cuota de solidaridad con el conjunto, y contra ellos hay que ir. Pero en nada debería parecerse nuestro sistema tributario actual al de antaño; aunque a veces pudiera parecer que sí.

10.-Durante esta crisis económica, se habla también de crisis social. ¿Realmente es la gente de ahora peor que la de antes?

Es imposible comparar antes con ahora, porque demasiadas cosas han cambiado y sería injusto hacer comparaciones a la ligera. Pero sí existe una evidencia que ha cambiado radicalmente y que afecta a nuestra forma de ser empáticos y solidarios: y es que las redes sociales se han diluido, los lazos que nos unían los unos a los otros son menos fuertes que antes, y eso también nos hace más vulnerables ante la adversidad.

11.-Siguiendo con el tema social. ¿Puede convivir el nacionalismo con el multiculturalismo?

Creo que sí. Pero esa convivencia requiere tantas excepciones y tantas salvedades por parte de unos y otros que sería muy extraña de ver. Sería casi como una convivencia entre gatos y perros, es posible pero infrecuente.

12.-¿La situación de Cataluña se resolvería con un cambio en el Título VIII de la Constitución?

Lo realmente complejo de Cataluña es que, con tanta gente diciendo tantas cosas distintas unas de otras, no existe todavía una definición clara del problema. Para unos, el problema es que la convivencia es imposible y la solución pasa solo por la independencia. Para otros, se trata de un problema de encaje de la diversidad y, efectivamente, sería suficiente con renovar el marco constitucional. Otros apuestan por dejar el marco político como está y centrarse solo en el financiamiento del conjunto, ajustando las balanzas de pago a otras variables. Mientras que para otros no hay problema alguno, y todo está perfecto como está, mientras que sería un desastre si se cambiase algo. Entonces, ¿cuál es el problema?, ¿es de convivencia social?, ¿de modelo político?, ¿de financiación?, ¿de todo?, ¿no hay problema?

Cualquier solución pasa por el diálogo, por aclarar los términos y después, si consiguen concreción, y si quieren alejar su definición particular de sus propios intereses, firmar un pacto duradero que garantice paz social. Ahora mismo lo veo difícil. Demasiados egos por el medio y, sobre todo, una falta clara de liderazgo.

13.-Sobre políticos. ¿Se parece la clase política al pueblo?

En un sistema democrático no existe clase política, solo pueblo. De hecho, si no hubiese pueblo para organizarse en partidos, presentarse a las elecciones, y votar, la democracia sería imposible, y nos iríamos a otro tipo de modelo político. O sea, que el pueblo tiene ahora a los políticos que quiere y, posiblemente, que se merece. Cuando cambiemos como pueblo será también cuando tengamos otros políticos y otra forma de hacer política. Yo lo estoy deseando.

14.-A nivel personal. ¿Cuál ha sido la persona que se dedica o dedicó a la política que más le ha influido? ¿Por qué?

Salvador Allende. Un socialista razonable que supo conjugar mejor que ninguno el socialismo con la democracia y con los intereses del pueblo, además de liderar con valor y firmeza un cambio social. Se mantuvo firme ante las dificultades. Y fue coherente con sus valores y leal con el pueblo. Ojalá pueda irme de este mundo con la impresión de que, por lo menos, le he podido llegar a la suela de los zapatos. Pocos pueden.

15.-¿Puede decirme algún Municipio, Comarca, Provincia, Comunidad Autónoma o Estado que considere un modelo a seguir?

No existen los modelos a seguir. Por una sencilla razón: la vida es cambio. No vive mejor (y durante más tiempo) quién consigue la mejor receta a copiar o el mejor modelo a seguir, sino quien para conseguir lo que quiere sabe adaptarse mejor a las circunstancias que en cada momento se le presentan.

España ha vivido durante siglos importando recetas o siguiendo consejos ajenos o uniendo su destino a este o a aquel, y eso nos ha debilitado como sociedad y ante los demás. Tú has apuntado no pocos y decisivos retos, y creo que lo suficientemente importantes, como para movernos a cambiar las cosas y volver a ser los ciudadanos quienes cojamos el timón y fijemos el rumbo de nuestro futuro.

Por último. ¿Algún consejo para el lector?

Sólo una idea: cada uno conduce su vida, pero todos lo hacemos por un mismo camino. Así que, de vez en cuando, mira por el retrovisor y, si eso, saluda.

Muchas gracias.