En julio de 2022 EH Bildu alcanzó un notorio protagonismo a causa de su rol en la promulgación de la Ley de Memoria Democrática y por el triste recuerdo del asesinato del exconcejal del PP Miguel Ángel Blanco, de cuya cruel ejecución se cumplió recientemente un cuarto de siglo. Es, por tanto, un buen momento para analizar politológicamente a esta coalición soberanista.

            Si nos fijamos en las propuestas de la actual izquierda abertzale, observamos su acentuado independentismo internacionalista en el eje identitario; junto a unos claros rasgos, dentro del espectro izquierda-derecha, de izquierda alternativa neocomunista: defensa de una democracia representativa más participativa, republicanismo, laicismo, antiimperialismo, acentuación de la intervención del Estado en la economía en un sentido igualitarista y nítida defensa de los derechos civiles.

            Por tanto, estamos ante una fuerza política que rechaza claramente el régimen institucional de 1978. En lo relativo a la postura sobre el apoyo a ETA y a todo su entramado violento, los abertzales siguen los principios formulados en la Declaración de Aiete (2011): oposición al uso de la violencia y defensa de un marco donde impere la paz, pero rechazo expreso a condenar los crímenes filoetarras.

            Prosiguiendo con el análisis de esta coalición política, EH Bildu está integrada por los siguientes grupos, desde el más radical al más moderado en el eje nacional:

  • Sortu (2011): heredero sociológico de Herri Batasuna y de sus filiales posteriores (Euskal Herritarrok, Batasuna, ANV, Iniciativa Internacionalista…). Demográficamente es el mayoritario en cuanto a membresía organizativa. Es el único partido que no condena la violencia terrorista nacida en el seno de la izquierda abertzale y su peso en la coalición da lugar a que EH Bildu siga sin condenar a ETA. Sortu es la organización más izquierdista de la coalición, junto a Alternatiba.
  • Eusko Alkartasuna (1986): nació como una escisión del PNV socialdemócrata e independentista, que durante buena parte de los años de plomo trató de articular un espacio político de izquierda secesionista y pacifista. Cuando los posbatasunos decidieron alejarse de la violencia a comienzos de la pasada década, EA decidió integrarse en EH Bildu. EA es la formación menos izquierdista de entre las integrantes de EH Bildu.
  • Alternatiba (2009): Se trata de una escisión ecosocialista, vasquista y soberanista de IU. Sus miembros condenan plenamente la acción terrorista de ETA. Además, es el único grupo integrado dentro de EH Bildu que no es expresamente independentista.
  • Independientes: Aparte de estos tres partidos políticos, encontramos a militantes sin adscripción partidista dentro de la coalición de izquierda secesionista. Destacan aquellos que formaron parte de Aralar (2001-2017), una escisión de Batasuna opuesta a ETA.

            Por su parte, la ya desaparecida Herri Batasuna (1978-2003) se diferenciaba de EH Bildu en tres puntos: el apoyo expreso a ETA, de quien era su brazo político, y a la kale borroka; en el hecho de que HB se centraba fundamentalmente en la cuestión identitaria y relativa al acercamiento/amnistía de los presos etarras; y en la denostación por parte de HB en pactar con el socialismo español (PSOE-PSC e IU, entonces), a diferencia del actual posicionamiento táctico favorable de EH Bildu respecto a PSOE-PSC, UP y Más País-Equo.

            Actualmente, existe una izquierda abertzale más allá de EH Bildu y también más radical. En este sentido, hallamos a ATA, un grupo disidente formado por presos y expresos etarras, así como por otros simpatizantes de la antigua organización terrorista, que preconizan la amnistía total de los presos y debate acerca de la posibilidad de volver a la lucha armada.

            En conclusión, cuando escuchamos a numerosas personalidades de la derecha española la frase los proetarras de EH Bildu, puedo sostener que es bastante inexacta, aunque no completamente: aciertan en cuanto al hecho de que esta formación no condena aún a ETA ni a su entramado violento, así como en el hecho de que todavía quedan algunos votantes de EH Bildu nostálgicos de ese pasado de plomo que existió entre 1967 y 2010. Pero, se equivocan en el hecho de que hoy la izquierda abertzale “oficial” sí rechaza la violencia y no es el brazo político de ninguna organización terrorista.