Europa atraviesa una época de guerra contra el nuevo populismo de derechas y, hasta el momento, ha ganado dos batallas. En medio de un conflicto diplomático con Turquía y a la espera de las elecciones de Francia y Alemania, ¿seguirá Europa por el mismo camino?.

La mayoría de los votos hacia Mark Rutte del Partido Popular por la Libertad y la Democracia en las elecciones de Holanda mantienen a Europa alejada del populismo. Según el especial sobre las elecciones de DutchNews, la formación de Rutte obtuvo 33 escaños frente al partido de extrema derecha de Wilders, el Partido para la Libertad, que se posiciona con 20 asientos. «Hemos parado al populismo equivocado», declaró el primer ministro Rutte en La Haya tras conocer los primeros sondeos. La campaña ha sido un debate de integridad e identidad que Wilders encabezó durante varios meses, a pesar de su derrota final. El éxito de las elecciones lo tuvo el joven de 30 años Jesse Klaver del Green Party que, con su mensaje tolerante, se ha convertido en el partido más votado en Amsterdam y ha pasado de 4 a 14 diputados.

El partido de Rutte se encuentra lejos de los 76 escaños necesarios para formar gobierno, por lo que deberá unirse a otros cuatro o cinco partidos. Ante los resultados electorales, parece que el Gobierno podría formarse entre los liberales de derecha, los cristiano demócratas, los liberales de izquierda y los ecologistas, todos ellos europeístas en mayor o menor medida. Lo que es evidente es que el carismático Wilders, en ocasiones denominado el Trump holandés, quedará en la oposición. «Rutte no se ha librado todavía de mí» ha sido la advertencia lanzada por Wilders a su adversario a través de Twitter al conocer los resultados.

Tras el auge del nacionalismo de Trump y el Brexit, Europa atraviesa una época de guerra contra el nuevo populismo de derechas y, hasta el momento, ha ganado dos batallas. Con el rechazo de los austriacos en las elecciones del 5 de diciembre del pasado año hacia el ultranacionalista Norbert Hofer frente al progresista Alexander Van der Bellen y las recientes elecciones holandesas del miércoles con Rutter como primer candidato, los europeos ponen freno al avance populista y apuestan por una Europa democrática.

Los líderes europeos ven la victoria de Rutter como una victoria de la Unión Europea. El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, fue el primero en felicitarle por su triunfo electoral «contra los extremistas» y a favor de Europa, así como el ministro de exteriores de Alemania que publicaba en Twitter : “Una gran mayoría de votantes holandeses han rechazado a los populistas euroescépticos. Son buenas noticias. Te necesitamos para una Europa fuerte».

A pesar de haber recibido el apoyo de la mayoría de los países europeos, Rutter se encuentra en medio de una crisis diplomática con Turquía. Erdogan, presidente turco, planea el aumento de su poder en el gobierno a través de una reforma constitucional que será puesta a consulta ciudadana mediante referéndum. Por este motivo, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Mevlut Cavusoglu, intentó entrar en los Países Bajos para hacer campaña del referéndum en Rotterdam ante los 312.000 holandeses de origen turco. Los funcionarios holandeses le negaron el permiso de aterrizaje al ministro. En respuesta el Gobierno de Ankara prohibió el regreso del embajador holandés en Turquía, que se encontraba de vacaciones en el momento del inicio de la crisis, según informa la Agencia EFE.

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A raíz de este episodio, las acusaciones de Erdogan no cesan. Durante un discurso en Ankara del martes 14, Erdogan culpaba a Holanda de ejercer «terrorismo de Estado” y de “causar el mayor daño a Europa y a la UE” a través de sus recientes ataques jurídicos. Además, saco a relucir los acontecimientos más sucios de la historia reciente de los Paises Bajos y responsabilizó al país de la matanza de Srebrenica de 1995, cometida por los serbios tras la retirada de los cascos azules holandeses. Erdogan también arremetió contra la UE y declaró que “la UE ha dejado de ser un símbolo de la justicia, las libertades y los derechos humanos».

En cuanto a la reciente decisión tomada por el Tribunal de Justicia de la UE  de dar permiso a las empresas de prohibir el velo islámico en horario laboral, el presidente turco tampoco se ha abstenido de dar su opinión y ha continuado echando carbón al fuego. Durante un mitin en Sakarya el viernes 17 afirmó, “han empezado una cruzada, no hay otra explicación. Europa se acerca a los tiempos de antes de la II Guerra Mundial”. Las autoridades turcas buscan el apoyo de los musulmanes tachando de enfrentamiento religioso el conflicto diplomático, por ello acusa al continente de emprender una “cruzada” contra el islam.

Como han destacado varios líderes y analistas, la firmeza con la que Rutter afrontó la crisis diplomática con Turquía es uno de los pilares que le han posicionado a la cabeza de las elecciones. El autoritarismo adoptado por la política de Erdogan alimenta el distanciamiento ideológico entre Turquía y la Unión Europa. Los actos de políticos turcos para la campaña del referéndum también han sido suspendidos en Ámsterdam, Berlín, Viena y Estocolmo.